domingo, 25 de septiembre de 2016

Siempre estará...Cz estará

Algunos sabeis una historia, que siempre cuento, una historia en la cual se basa en unas respectivas etapas de mi vida, es una historia de un caballo cuyo nombre comienza con C, y al que siempre me refiero como Cz bueno, ya es hora de contaros porque es tan, tan importante para mi este caballo... 
Hace casi ocho años, empecé a montar... La noche antes de montar, soñé, soñé con un precioso alazán, que galopaba por el campo y yo iba encima suya, galopábamos saltando robles, derrumbados en el suelo, no me hagais caso, pues no lo recuerdo a la perfección, Pero yo galopaba con aquel caballo, derepente la imagen desapareció, y apareció el mismo animal en un prado, pero ese caballo era especial estaba tuerto, me asusté en el sueño, pero nunca imaginé que el caballo de Fuego, como yo lo llamaba fuese real, no, no lo creí... pero debía de haberlo creído desde el principio, aunque finalmente lo creí porqué lo ví. 
Recuerdo aquel día como si hubiese sucedido esta misma mañana. Un Viernes por la tarde, un día de Invierno acababa de bajarme de Caramelo, se lo dí a un buen amigo, al cual desde hace tres años no veo, pero lo recuerdo. Fui con mi padre a dar una vuelta por los establos, y ahi estaba... en un box mirándonos por el lado izquierdo, no movía la cabeza, no era capaz de moverse y mirarnos por otro ángulo. A mi ese animal me sonaba de algo, a pesar de no haberlo visto en mi vida, pero en lo más profundo de mi ser sabia que lo conocía y ahí fue cuando se giró y por fin le reconocí, era él, era el caballo de Fuego, el de mis sueños.
Descubrí que se llamaba C******* Cz  le visitaba todos los días le cepillaba, me subía encima suya para alcanzar sus perfectas crines como el fuego...

Hace cuatro años y medio desapareció, y murieron varias personas de mi vida... Pero llegó Kitty una yegua que me demostró que si quieres algo lo puedes conseguir...
Hará dos años y medio gracias a Kitty volví a ver a Cz...
Hasta ahora... creo que se a vuelto a ir, no lo encuentro. Aunque se haya ido creo, que volverá a mi porque es un caballo que siempre vuelve.

martes, 20 de septiembre de 2016

Feliz Día Internacional del caballo

Y ese ser al que tanto quiero, al que tanto debo... ese ser cuya mirada debilita, cuyo resplandor te envuelve, esos ojos marrones almendrados... tanto tiempo... con ellos...
Brillando en cada salto, en cada círculo, en cada apoyo.... Pero siempre con ese mirar...

Ese galope que tienen, ese galope, tan perfecto, esa belleza que desprenden... sus crines que se mueven al favor del viento, tantos recuerdos... buenos y malos...

La primera conexión, la primera caida, el primer baile juntos, el primer juego... el primer salto todo en ellos es perfecto.

Ese tranco, ese cuerpo...

y sobretodo el amor y la fidelidad, a pesar de ser un poco desagradecidos...
Es dificil explicar lo que siento cada vez que los veo, cada vez que pienso en ellos... es complicado, si lo sabes ya puedes morir, si no morirás incompleto...
La alegría que te dan ese poder de transportarte a su mundo, a un mundo lleno de libertad, porque su libertad nunca murió...
Con estos pocos versos explico lo que siento por ellos... Aunque mi definición esta muy lejos...
Felicidades: Romero, felicidades CZ, felicidades Rihanna, lo mismo te digo Scott, a ti también Ringo, Eolia lo mismo Vigo... Felicidades y Mahalo por pasar por mi vida... Mahalo por existir, el mundo no seria mundo sin caballos...

lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Y si esto es un sueño?

Mi vida, ¿es un sueño? ¿Una mentira? No lo sé perdí miles de almas a las que siempre una parte de mi corazón estarán con ellas... pero tantas almas se me van... ¿Y si, se me acabara el alma, si se me acabara el corazón? ¿moriria? ¿sobreviviria? no lo sé...

Tal vez fuera una alma perdida, en un mundo lleno de sorpresas, detrás de lo que me importaba o me importa, detras de Faraón, detras de Duende, detras de Pumucky, Detras de Trufa, detras de Willy, detras de Kin, detras de Fannie.... Detras de todos ellos sin parar... Sin frenar... ¿Y si esto fuera un sueño? ¿un sueño en el que no consigo despertar? es que es un sueño, la propia vida es un sueño, a lo mejor hoy corres libre, en el campo y mañana estas atrapada rumbo a un matadero, en el que no debes, no puedes hacerle frente, aunque quieras, NO! no puedes, intentas salir pero.. no y ya esta, esa es la historia de una vida, de la vida de un árbol, de una planta, de un perro, de un rinoceronte, de un humano... solo eso, eso es la vida...
Solo consiste en vivir y vivir... Pero no consigo entenderlo...
A veces me lo pregunto pero la respuesta no la sé...  y sé que nunca lo sabré

jueves, 8 de septiembre de 2016

Un Hasta Pronto

Si os dais cuenta, mi blog siempre habla del adiós, a muchos les hace llorar o les entristecen, y la verdad no entiendo porque siempre voy con adiós a todas partes... Como muchos sabeis en vida a habido muchas despedidas, abre dicho adiós, no sé ¿veinte, veinticinco, treinta veces? en mis años de existencia.
Pero en mi vida a habido varios hasta pronto o hasta luego, lo único que no hablo de ello ¿Por qué? me preguntan mucho, porque son tonterias... Sé que hasta pronto, es una palabra que explica que voy a volver a ver a esa persona, a ese ser...  Pero nunca la utilizo.

Hace un par de semanas cuando el sol salia y los rayos de este se extendian por el campo dije Hasta Pronto, y eso es extraño en mi, ya que siempre digo Adiós, porque... ¿quién dice que estarás vivo dentro de unos meses, quién dice que no te vayas a mudar a otro pais en la otra punta del mundo?
No lo sabes, ni tú, ni yo, ni nadie, solo el destino... Y yo no sé que me depara el futuro, pero lo que si sé es que las cosas duran poco, menos tiempo de lo que te piensas, como los perros duran entre 12-17 años pueden salir de tú vida con dos.... 
Por eso digo poco, muy poco Hasta pronto, porque para mi esa palabra no existe...
Los rayos se extendian por el campo, yo caminaba, con la cabeza gacha, entre caballo y poni, poni y caballo, y entonces ví a aquel precioso tordo trucha, le miré fijamente, no aguantaba más, se me escapaba otro... miré a Vigo, a aquellos ojos almendrados, mi desolación le entristeció y lloró, lloró conmigo, pero el problema es que él no sabia porque lloraba... Yo si.. el año pasado no habia montado tal drama, ya que tenia a otro esperándome, ese año habia estado ahí, pero.. ¿y si..? no, dejé ese malvado pensamiento, note un lazo fuerte que me unía con aquel caballo, y lo solté sin más:
-Hasta pronto.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Un adiós

La mañana era triste, los rayos de sol se veian poco, las espesas nubes tapaban el inmenso cielo azul y el dia se alargaba.
Vi de lejos a un pequeño pony alazán cuya mirada almendrada se cernia oscura, una chica le miraba, esa era yo. Observaba el horizonte, simplemente, parecia un precioso potro árabe. Su crin se movia al son del viento, aquella espesa crin alazana, que nunca olvidaré y que nunca volveré a acariciar.

Mi yo del pasado fué con él, hacia ya dos semanas que no le montaba, le resultaba raro, él la saludó con aquel sonoro relincho, aunque se apagó antes de tiempo. Observé aquella mirada y una nublina escapaba. Miraba a una mujer a lo lejos, la señora nos observaba, pero no me resultó extraño. Allí la gente se maravillaba por la relación entre animales y humanos, y la nuestra era una de ellas, la relación entre mi yo del pasado y de aquel caballo nunca se apagaria.
Pero habia algo que no encajaba, Faraón   miraba con ruego en sus ojos, sentía que pasaba algo, en el fondo sentía que seria la última vez que lo veria, pero no queria...
-Nunca nos separaremos lo sabes ¿Verdad?- Mi yo del pasado acarició aquella preciosa cabeza árabe. El pony la  miró y asintió, seria la última vez que veria a aquella chica  y lo sabia, lo sabíamos.
Nunca más, Nunca más, decian aquellas mentes, pero se negaban a admitirlo.
La chica y el caballo habian sido un genial equipo, tenian un vinculo, que no habia salido a la luz de la victoria, pero con cada salto, con cada tranco, brillaba más que nunca.
Me movia inquieta en la cama, aquella escena, aquel caballo, nunca se iria, nunca me olvidaría de aquel animal, ansiaba por encontrarle, ansiaba hayarle, pues aquel año, aquel largo año, se le habia echo como diez...  Nunca olvidaría al pequeño alazán, aquel animal de gran corazón, menos de un año de amistad, semejante a toda una vida juntos.