lunes, 21 de noviembre de 2016

Te aceptan en su manada y tu mundo se transforma

En mi Hípica hay unos prados muy grandes, los cuales siempre están desiertos, simplemente se hallan a los caballos pastando bajo la luz del sol, remarcando su silueta bajo esta. Nadie va. Nadie se acerca. Todo el mundo monta y se va. Yo no.

No se porque pero desde siempre me ha gustado ver a los caballos en libertad. En los prados con las crines al viento... Con más libertad, con libertad, con la poco que les queda.
Siempre cuando voy a montar, paso horas y horas entre ellos, no me canso, me parece más entretenido. Me gusta darles de comer, robar paja y dárselas... Me gusta enseñarles trucos, pie a tierra. Me encanta tener una amistad, me encanta que me acepten como uno de ellos. Como un animal, como una pequeña y frágil yegua, aprendiendo, conociendo su mundo.... ese mundo tan mágico.

Tengo un gran vinculo con una yegua, llamada Audrey. Una hermosa yegua, que es la jefecilla de la manada... El sábado fui a verles, y me encanto su gesto. Audrey y América (Otra yegua) se pusieron a relincharme, llamándome, esto lo sé porque no pararon hasta que llegue. Sentí una enorme euforia que me recorría por el cuerpo. Ese simple relincho, para muchos no es nada, para mi significa que me han aceptado en su manada... Para mi significa que mi mundo se torna a el de ellos.
¡Y qué alegría sentí! ¡Una alegría que en muchos años no había sentido! Me acerqué primero a la preciosa torda trucha, Audrey y estuve hablando con ella acariciándola... Mis manos recorrieron todo su rostro, tocaron sus secuelas del maltrato... Las marcas de la serreta. Por eso esa yegua es tan especial.
-La marca del pasado ¿Eh, amiga?- La dije, miré a Spook, un pony mayor que sufrió un montón en el pasado-Algunos habéis vivido poco y sufrido mucho. Otros han vivido mucho y amado poco.... Que tristeza- La comencé a acariciar poco a poco y ella empezó a cerrar los ojos sosegada, note como una lágrima recorría mi rostro. La seguí acariciando.- Es tan horrible, que te han echo eso. Que os hallan echo eso...- Yo lloraba, por ningún motivo, me podían a ver tachado de tonta. Porque ahí estaba yo frente a cuatro caballos llorando, llorando por aquel gesto, de aquella yegua... De dormirse, con un ejemplar de aquellos que la hicieron sufrir- No entiendo, como podéis, como podéis sufrir, sobrevivir y volver a confiar en el ser humano.. No lo entiendo! -Me acerqué a Spook. Este se había tumbado. Le acaricié su pequeña cara... y les empecé a contar, les empecé a abrir mi corazón, a abrir mi alma... a contarles lo que pienso. Deshaciéndome de la realidad... Huyendo a su mundo...  Empezaron a venir otros caballo a acercarse. Y yo mientras, hablaba y hablaba, me sentía bien, aunque lloraba, lloraba... lloraba por no poder ayudarles, por no poder salvarles...- Vosotros sois mejores que nosotros, si tus conocidos pierden la primera oportunidad, podéis darle otra, y otra más a si continuamente... Y mirarnos a nosotros... Vosotros habéis tenido una oportunidad, pero otros... al instante la han perdido... Debemos aprender de vosotros, con vuestra mirada- Miré a Audrey, os juro que vi su alma.- Nos enseñáis la bondad que transportáis, aunque halláis perdido todo... aunque os falte el viento para respirar, siempre tenéis vuestra cristalina mirada...La cual es un espejo de la belleza de vuestra alma...

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