lunes, 24 de octubre de 2016

Lupita.... Nunca te olvidaré...

Hace unos dos años a mi establo llegó una yegua nueva. La habían rescatado de las corridas de toros, ya que para esta crueldad ya no servía...

Era una preciosa yegua Palomina, me recordaba a un poni que había conocido años antes, al cual quería y quiero... por desgracia nuestra amistad había sido alejada, como siempre me sucede... como siempre nos sucede, a los que nos enamoramos de los animales más ^Malos^... y que por supuesto no son tuyos..

Enseguida me la dieron, y la verdad, siento decir esto pero, esa yegua... era una de las que más odiaba, nunca había sentido tanto, tan gran odio hacia un caballo, hacia un humano, si , pero hacia un caballo... me parecía incluso extraño, sentir odio hacía un caballo, sentir odio hacía un animal... No lo soportaba, aunque lo intentaba...

Era una yegua, asustadiza. Pronto lo comprendí.
Un  día cepillándola encontré una cicatriz, en uno de sus costados... Pregunté y me dijo el mozo de cuadras, que aquella yegua había sido corneada por un toro, ya lo entendía todo. Como huía de cualquier palo, de cualquier valla... De cualquier salto. Había sufrido en un pasado, y no se merecía sufrir más. Además era una yegua joven, que había sufrido mucho... ¿Cómo habría acabado si no le hubiera, ese toro corneado? ¿Si su asqueroso dueño no la hubiese obligado a torear? pues el toro no tiene culpa.Seguramente sería una yegua perfecta ...
No me la volvieron a dar, solo la monte unas tres clases, en todas esas acababa, igual, cayéndome.

Hace unas 6 meses la yegua, comenzó a cojear y bueno, hace unas semanas me enteré de que tenía artrosis...
Y yo tan ingenua, tan inconsciente, de que podía haber echo algo... Podía haberla ayudado, Debía...
Hace un mes la sacrificaron... Solo por no servir para montar... ¿Entonces, por  qué coño la rescataron del matadero?' ¿Por qué? ¿A caso ella tenía la culpa?
Mi culpa se extendió, podía haberla ayudado, haberla llevado a la asociación... Pero estaba tan ciega, tan tonta, que no me fijaba en lo que pasaba a mi alrededor, no PODÍA,  abrir los ojos y darme cuenta, que aquella yegua estaba mal... no, no podía estaba boba en mi mundo, en el mundo en el cual los animales están genial, y en un mundo donde tienen derechos.. Estaba CIEGA ese mundo solo existe en mi imaginación y entonces, abrí los ojos a la realidad.. Había muerto, por una... gilipollez.. Como odiaba eso, podía a ver sido la mejor amiga para una persona, podía a ver ayudado a otros humanos, a otros animales...
Y me culpo, sé que es una tontería, pero me culpo.... No tienen derecho, no tienen derecho a acabar con una vida... no tienen derecho, a matar, sin ver que hay otras opciones...
Y ese es el mayor pecado que he cometido en mi vida, dejar sola, dejar morir a esa yegua... dejarla, abandonarla... Aun veo sus ojos en el prado, aun la veo saltando y brincado... No es justo...
Yo podía haber ayudado.. pero no... no llegué a tiempo...

Lo siento, preciosa yegua como el oro, lo siento, siento que tuvieras un pasado y un futuro, tan, tan cruel... espero que la manda celestial, te haya acogido... Espero que veas a todos aquellos que sufrieron... pero que ya no le duelen nada, ahora son libres, libres como el viento...

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